
Puerto Yeruá, Entre Ríos.
El inicio del 2026 adquirió un significado particular para una familia de la región. En los primeros minutos del nuevo año, una vivienda de la localidad de Puerto Yeruá fue el escenario de una propuesta de matrimonio que capturó la atención de los presentes y se difundió rápidamente como un símbolo de compromiso a largo plazo. José, un vecino oriundo de Concordia, decidió formalizar su relación de casi tres décadas frente a sus seres queridos, transformando el tradicional brindis de medianoche en un evento que marcó el comienzo de una nueva etapa para la pareja.
El momento de la propuesta en Puerto Yeruá
La escena se desarrolló en un contexto de festejo familiar por la llegada del año nuevo. José tomó la palabra ante los invitados para expresar públicamente su decisión de no postergar más la formalización del vínculo. Con la frase “Lo digo a los cuatro vientos y a quien me quiera escuchar”, el protagonista preparó el terreno para la pregunta definitiva. Acto seguido, se dirigió a su compañera de vida con una solicitud directa: “No me hagas esperar más tiempo, mi amor. ¿Te querés casar?”. El pedido, realizado tras 28 años de vida compartida, generó una sorpresa inmediata entre los asistentes.
Reacción de los presentes y clima de festejo
La respuesta afirmativa de la mujer fue el punto culminante de la madrugada. El «sí» fue recibido con cerrados aplausos y expresiones de júbilo por parte de los familiares y allegados que compartían la cena. Entre gritos de “¡Aguante el amor!”, los testigos acompañaron el abrazo de la pareja, subrayando el impacto emocional del gesto en un marco de celebración colectiva. La espontaneidad del momento y la trayectoria de la relación otorgaron al evento un carácter simbólico que los presentes destacaron como un inicio de año atípico y esperanzador.
Una historia de casi tres décadas de trayectoria
Este compromiso llega luego de un recorrido de 28 años, tiempo en el cual la pareja consolidó su unión de manera informal. Según explicaron allegados, la decisión de José de realizar el pedido en el inicio del 2026 representó un reconocimiento a la estabilidad del vínculo y a la historia construida en común durante casi tres decenios. El hecho no solo modificó los planes futuros de la pareja, sino que convirtió los primeros minutos del calendario en un registro significativo para su entorno íntimo, cerrando una etapa de convivencia para dar paso a la organización del matrimonio formal.


