
El Ministerio de Salud de Entre Ríos emitió una serie de recomendaciones destinadas a los padres y cuidadores para preservar la salud cutánea de los más pequeños durante la temporada estival. El aumento de la transpiración, el contacto frecuente con el agua de piletas y la exposición a ambientes externos como la arena o la tierra incrementan la vulnerabilidad de la piel infantil. Según los especialistas, mantener la higiene y el secado adecuado es fundamental para conservar la barrera natural del organismo y evitar afecciones frecuentes de la época.
Prevención de infecciones por humedad y contacto
Durante los meses de calor, la permanencia prolongada con prendas húmedas o el secado deficiente favorece la aparición de afecciones cutáneas superficiales. Entre las más comunes se encuentran la foliculitis y las micosis, estas últimas localizadas habitualmente entre los dedos de los pies o en los pliegues del cuerpo. La jefa del servicio de Dermatología del Hospital Materno Infantil San Roque de Paraná, Alicia Balsola, señaló que la prevención se basa en gestos simples como ducharse inmediatamente después de salir de la pileta o la playa y asegurar un secado minucioso de todas las zonas del cuerpo.
Hábitos de higiene y vestimenta adecuada
Las autoridades sanitarias destacan que el lavado frecuente de manos y el mantenimiento de las uñas cortas y limpias son barreras eficaces contra la propagación de lesiones. Asimismo, se recomienda el uso de ropa confeccionada con tejidos livianos, de colores claros y corte holgado para facilitar la ventilación. Otra medida preventiva clave es evitar caminar descalzo en zonas húmedas de uso público, como vestuarios o bordes de piscinas, y no compartir objetos de uso personal, tales como toallas, calzado o peines, para minimizar el riesgo de contagio de hongos o parásitos.
Protección contra insectos y cuidado de lesiones
El verano conlleva una mayor presencia de insectos, lo que deriva en picaduras que pueden complicarse si no se tratan adecuadamente. El Ministerio recomienda el uso de repelentes específicos para la edad de cada niño y supervisar que no se produzca un rascado intenso que pueda lesionar la piel. La observación cotidiana por parte de los adultos es esencial para detectar de forma temprana cualquier cambio en la coloración, texturas o la aparición de ampollas en las zonas más expuestas del cuerpo de los menores.
Cuándo realizar la consulta médica profesional
Desde el sistema de salud provincial recordaron que, ante la aparición de determinados síntomas, es necesario acudir a un centro asistencial para una evaluación profesional. Signos como el enrojecimiento intenso de una zona, dolor localizado, aparición de fiebre o cambios bruscos en la morfología de lesiones previas deben ser motivo de consulta. La intervención oportuna del equipo de salud permite un diagnóstico correcto y evita que pequeñas afecciones cutáneas deriven en infecciones más severas que requieran tratamientos complejos.


